En noches tranquilas, puedo reposar y hablar con la única persona que está siempre allí, que me apoya y me traiciona infinidad de veces, con aquel que me incita y me sabotea al mismo tiempo, poder hablar con quien soy en realidad, no con quien la gente habla y dice conocer, sino con aquel que vive en el interior de lo que llamamos alma.
En noches tranquilas, libro la más grande de las batallas, la más cruel de las contiendas, la más triste de las historias, pero ni un grito es escuchado, ninguna lagrima derramada y ningún corazón roto sufre en silencio por lo que tuvo y perdió.
En noches tranquilas, busco el consuelo del olvido, la paciencia del silencio, el cálido abrazo de la nada, solo porque me cansé de esperar por aquello que he entregado y que jamás ha de volver.
En noches tranquilas, reposo con los ojos abiertos, buscando en la oscuridad aquello que me complete y que me mantenga vivo
En noches tranquilas, logro consiliar el sueño, solo para recordar la tristeza que envuelve mi ser y mis pensamientos, solo para poder llorar sin derramar lagrimas, para poder gritar sin ser escuchado, para poder sufrir sin ser visto.
En noches tranquilas, mi ser se mantiene distante, frio e indiferente con aquel que da la cara al mundo mientras él se encierra por temor a ser odiado y rechazado
En noches tranquilas, recuerdo quien soy y quien seré, que lo que me mantiene vivo es el ideal de poder superarme, que no solo puedo estar lamentándome y mantenerme caído y rendido.
En noches tranquilas, puedo pensar en lo que me da vida
En noches tranquilas, puedo ser yo sin importar lo que pase
Escrito el 15 de julio de 2013 a la(s) 1:12

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